Lluís Pasqual: “Los políticos en Cataluña se han convertido en agitadores”

“No sé si el independentismo ha tenido algo que ver o no en este vodevil que yo he vivido. Llevamos muchos años viviendo en Cataluña en medio de una enorme tensión. La radicalidad contamina el ambiente y hace salir a la gente a la calle de manera irracional. Los políticos en Cataluña han dejado de hacer política y se han convertido en agitadores de la calle”. Son las primeras palabras de Lluís Pasqual en una comparecencia pública tras su dimisión, a finales del mes de agosto pasado, como director del Teatre Lliure de Barcelona tras la denuncia de despotismo y maltrato por parte de una actriz en uno de los ensayos del montaje de El rey Lear y la posterior tensión que se vivió entre los trabajadores de esa institución. Las ha realizado esta mañana durante la presentación, en el Teatro de la Abadía, de Madrid, del estreno de Romancero gitano, la obra de Federico García Lorca que vuelve a reunir en un escenario a Pasqual con Núria Espert, que se enfrenta sola a las palabras y las imágenes evocadoras del poeta granadino.

Espert, que también hablaba en público por primera vez del caso Pasqual, ha negado tajantemente que ese maltrato denunciado por la joven actriz Andrea Ros durante el espectáculo que ella misma protagonizó hace cuatro años. “Yo estaba tan preocupada con mi personaje del rey Lear, tenía tanto miedo, que no falté a ninguno de los ensayos de la obra, interviniera yo o no. Estuve en todos los ensayos, incluso en las clases de esgrima que se organizaban previamente. Lo que esa actriz, que hacía el papel de la hija Cordelia, denunció es absolutamente mentira. Eso no pasó en los ensayos. No hubo nunca una voz más alta que otra para ninguno de los actores, ni con los protagonistas ni con los muchachos del coro. Eso que ella dice ocurrió: Pasqual le dio una indicación y ella contestó con un 'vale'; ‘Dices vale, pero luego no lo haces’, fue lo único que le dijo Pasqual. Yo estaba al lado y lo oí todo”, aseguró Espert.

Pasqual, fundador del Lliure, institución a la que ha estado al frente los últimos siete años, aseguró que no salió en su defensa tras la denuncia de la actriz —y el apoyo posterior de un grupo de feministas a través de las redes sociales— porque todo aquello contaminó a una parte del teatro. “No puedo trabajar en un teatro pendiente de que me esté mirando. El teatro necesita una profunda libertad. Todo puede suceder en una sala de ensayos, pero yo no sé trabajar con tensión y los que trabajado conmigo lo saben. Si uno no se siente querido por algunas de las personas con las que trabaja, es mejor irse”, ha explicado el director de escena. “Aquella calumnia contaminó el clima ya de por sí tenso que estamos viviendo en Cataluña. Necesito de la complicidad de la gente que trabaja conmigo”, ha añadido.

Romancero gitano es la novena colaboración entre Núria Espert y Lluís Pasqual. El espectáculo, con Espert sola en el escenario y ninguna imagen que le acompañe, en el que se dará vida a la voz y las palabras de Lorca, se estrena el próximo 17 de octubre en La Abadía, donde estará hasta el 11 de noviembre.