Massive Attack cancela su concierto en el Mad Cool

Imagen del escenario vacío tras la cancelación del concierto de Massive Attack.



Imagen del escenario vacío tras la cancelación del concierto de Massive Attack. Inma Flores

Nueva jornada de caos en el festival Mad Cool, con la cancelación del concierto de Massive Attack la pasada madrugada. A las dos de la mañana, en plena efervescencia del concierto de Franz Ferdinand, uno de los platos principales de la noche, la banda Massive Attack decidió no actuar. Los británicos, que en su última visita en 2010 sufrieron la difícil acústica del Palacio de Vistalegre, decidieron cancelar su concierto "unilateralmente", según un comunicado de la organización del evento, "achacando que el sonido del escenario donde en ese momento actuaba Franz Ferdinand molestaba para la realización de su show". El festival tardó dos horas en ofrecer explicaciones, a pesar de la enorme expectación, con gente apelotonada ante todos sus accesos, pitidos de protesta y una tensión creciente que no ha ido a más.

No son las primeras protestas en esta edición del Mad Cool. La tercera edición del festival, que se celebra por primera vez en Ifema, al norte de Madrid, se ha visto empañada por el caos en los accesos, con intensos atascos y largas colas para acceder al recinto. Con todas las entradas y abonos agotados, unas 80.000 personas diarias acuden a este festival. Cientos de ellos han protagonizado protestas por lo que está siendo un caos organizativo y de desinformación.

Por otro lado, la segunda jornada de Mad Cool llevó anoche el festival de vuelta a la crónica musical, sin más lances que el derby intercontinental entre dos colosos del rock, Jack White y Arctic Monkeys. White ofreció un concierto electrizante, en el que el estadounidense ha retozado entre hard rock grueso, groove lastrado con alma de blues y guitarras espídicas y volátiles entre medias. En casi todos los páramos se ha detenido en su concierto y de todos ha salido triunfante, especialmente con la soulera y orgiástica Connected by love o con un Seven Nation Army final, inapelable de su etapa con The White Stripes, que ha levantado de su sitio hasta al hombre o mujer tirado en el último rincón de los 200.000 metros cuadrados de césped artificial del Mad Cool.

El pescado parecía vendido con esa concepción de rock sucio y distorsionado cuando a continuación han irrumpido desde el Reino Unido los exquisitos e impolutos Arctic Monkeys. Cuando Mad Cool anunció su mediática presencia con Tranquility Base Hotel & Casino, uno de los discos del año tanto por la espera (un lustro sin novedades), como por su controvertido viraje de estilo o su calidad, el primer pensamiento iba contaminado de alarmas: ¿Era este álbum poco dado a la inmediatez el indicado para el formato de festival? Quizás Alex Turner y compañía pensaron lo mismo, que su más reciente trabajo se saborea mejor en el reposo del hogar, porque en los conciertos de su actual gira, incluido el de anoche, interpretaron un popurrí de toda su discografía, desde el inicial Whatever People Say I Am, That's What I'm Not (2006).

Así pues, todo el mundo contento, al menos el máximo común de los asistentes, cada vez más británicos entre ellos, que han brincado y cantado al son de cortes seminales como I Bet You Look Good on the Dancefloor o Do I Wanna Know?, con esa progresión de bajo que es como asomarse a un desfiladero. Imponente ha sido ya su aterrizaje sobre el escenario bajo los acordes del reciente Four Out Of Five, con un Turner metido completamente en el papel de chulo setentero de trastienda a lo John Travolta en Pulp Fiction (pelo engominado, gafas XL translúcidas, camisa abierta con el cuello por encima de la chaqueta y cadena de oro sobre el pecho).

Mad Cool prosigue hoy con una última jornada marcada por los conciertos de Depeche Mode, Queens of the Stone Age y Dua Lipa, entre otros.