El Parlamento alemán da luz verde al cuarto mandato de la canciller Merkel

Merkel IV. La canciller alemana acaba de lograr el apoyo de la mayoría del Parlamento para ser investida por cuarta vez consecutiva y gobernar la mayor economía europea y potencia de facto de la Unión. Angela Merkel gobernará en una nueva gran coalición con los socialdemócratas, tras doce años al frente de Alemania. Con un Gobierno en Berlín, podrá por fin echar a andar la dilatada reforma con la que la Unión aspira a protegerse de crisis presentes y futuras.

A partir de las nueve de la mañana, los 709 diputados fueron llamados uno a uno por su nombre para que acudieran a depositar su papeleta. 364 votaron a favor de la investidura de Merkel, una cifra superior a los 355 apoyos necesarios para lograr la mayoría absoluta. 315 votaron en contra y el resto fueron abstenciones o votos no válidos. "Acepto la votación", dijo Merkel, inmediatamente después.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Han hecho falta 171 días de negociaciones in extremis, de toneladas de incertidumbre y de cesiones mayúsculas para lograr que el nuevo Ejecutivo vea hoy la luz. Merkel ganó las elecciones del pasado septiembre, pero no logró la mayoría suficiente para formar Gobierno. La búsqueda de un socio minoritario se ha convertido en un auténtico via crucis para la canciller en los últimos meses. El que hoy acaba ha sido el periodo de desgobierno más largo de la historia de la Alemania moderna. Al final, el bloque conservador de Merkel (CDU/CSU) cohabitará de nuevo con la socialdemocracia en otra de las grandes coaliciones, que tanta estabilidad han proporcionado a Alemania, pero cuya fórmula comienza a dar síntomas de serio desgaste.

Alternativa por Alemania, (Afd), el partido de extrema derecha, que ha entrado con fuerza, por primera vez en el Parlamento, se convierte a partir de hoy en el primer partido de la oposición, con 92 diputados. Afd es un partido protesta y antiinmigración que ha sabido explotar y capitalizar los miedos que afloraron con la llegada de un millón y medio de refugiados a partir de 2015.

Hoy nace un Gobierno muy rico, con un superávit récord, que según el contrato de coalición se destinará a las familias, a la educación, a la investigación y a invertir en las ruinosas infraestructuras alemanas. Pero el texto de 177 páginas, que constituye el programa de Gobierno, aboga sobre todo por el fortalecimiento de la Unión Europea, a la que concede un papel protagonista en el próximo Ejecutivo. Ese documento ha sido recibido con entusiasmo en las capitales europeas, que esperan que a partir de ahora se abra una nueva fase de reformas y que el nuevo Gobierno alemán entierre la era de la austeridad que predicó con puño de hierro el ex ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble.

La fórmula de la groko, como se conoce a la gran coalición en Alemania, no es ninguna novedad. La que hoy nace es la tercera gran coalición que el bloque de Merkel pacta con los socialdemócratas en los últimos 12 años. La cohabitación de los dos grandes partidos fue también la fórmula que rigió el Gobierno saliente (2013-2017).

Por eso en parte, en Alemania se vive la jornada histórica de hoy con una cierta sensación de déjà vu. “El futuro se pospondrá”, titulaba la edición digital de Der Spiegel, que estimaba que con la nueva gran coalición no nace un proyecto de futuro, sino uno “nostálgico”, más propio de “los tiempos en los que el mundo parecía estar en orden”.