Llegó la hora: Los Pronósticos de la semana 15 de la NFL

Nadie llega a la NFL sin saber en lo que se está metiendo. La mayoría de los jugadores han pasado gran parte de su vida dando y recibiendo golpes para los que el cuerpo humano simplemente no está diseñado.

Y conforme los jugadores se vuelven más altos, más rápidos y más fuertes, el football cada vez se acerca más a una actividad de alto riesgo que a un deporte profesional. No hay medidas de suficientes para garantizar la seguridad de nadie.

Esta temporada es un gran ejemplo. ¿Cuántos jugadores han sufrido lesiones graves? Para algunos, pusieron solo fin a su temporada, para otros como Zack Miller o Ryan Shazier, fue su vida lo que estuvo en riesgo.

Las lesiones, circunstanciales o no, son parte del juego. Lo moldean desde sus entrañas. Si no hubiera sido por una lesión, tal vez no se hubiera escrito la historia de Tom Brady, y por una lesión jamás sabremos hasta dónde pudo haber llegado Bo Jackson. Es la ley de la selva reducida a un gran rectángulo verde.

Ahora, ese ciclo maldito le devuelve la titularidad de los Eagles a Nick Foles, después de que Carson Wentz sufriera un desgarre de ligamentos en una jugada que para colmo fue un touchdown anulado por holding.

Seamos sinceros, Foles no es lo peor que le pudiera pasar a un equipo. Es un reserva más que capaz, que conoce el sistema y bien podría ser top 5 entre los quarterbacks suplentes de la NFL. Pero no es Wentz.

Los Eagles están en control de su destino, tienen un calendario accesible para ganar la ventaja de local a lo largo de playoffs (visita a Giants y recibiendo a Raiders y Dallas). Ganando dos de esos tres partidos el camino a Minneapolis pasa por The Linc.

El problema viene después. Cuando Foles tenga que enfrentarse a equipos de verdad. ¿Realmente Philadelphia está en condiciones de enfrentarse, incluso en casa, a Seahawks, Falcons o Packers en la ronda divisional con Foles?

No lo creo. Incluso con Wentz tras el centro no había garantías y menos tratándose de Philadelphia.

La historia de los Eagles es un cuento de hadas con final triste. Hagan de cuenta que ven Shrek desde el final hasta el principio.

Porque cada día me convenzo más que los Eagles son un equipo maldito. Todos en Philadelphia han ganado algo. Los Flyers, los 76ers, vamos, hasta los pobres Phillies. Sin mencionar a hijos pródigos como Kobe Bryant, Mike Trout o el mismísimo Rocky Balboa.

Pero los Eagles siempre encuentran la forma de quedarse en la orilla, por una u otra razón. Algo así como los pronósticos de la semana 15 de la NFL.

Patriots (10-3) en Pittsburgh (11-2): Desde que se dieron a conocer los calendarios a mediados del año pasado, todos circularon este juego. No me refiero a los aficionados y jugadores de Patriots y Steelers, me refiero a todos.

Desde que los Patriots vencieron con ridícula comodidad 36-17 a los Steelers para avanzar al Super Bowl la temporada pasada, a muchos les quedó la amarga duda de ¿qué hubiera sucedido si Le’Veon Bell hubiera estado sano?

La respuesta correcta es NADA. No hubiera pasado nada, porque la defensiva de los Steelers admitió en ese juego su mayor cantidad de puntos de toda la temporada. Porque Tomlin jugaba damas chinas, mientras que Belichick jugaba ajedrez.

¿Qué ha cambiado desde entonces? No mucho.Tal vez que la ofensiva de Pittsburgh ha sido dominante en casa últimamente (110 puntos en sus últimos tres juegos). Que llegan con mucha experiencia en momentos cruciales, que están relativamente más sanos que su rival.

Todo eso es algo que le vale sorbete a Tom Brady, quien tiene marca en su carrera de 7-2 ante los Steelers, cuyo rating de 114.2 puntos es el segundo mejor contra cualquier equipo de la NFL (Atlanta 116.7). Y solo ha lanzado más pases de touchdown ante Colts (29) y Broncos (26) entre los rivales no divisionales que los 24 que tiene contra Pittsburgh… y en cuatro partidos menos.

En pocas palabras, Brady tiene las llaves de la ciudad y a menos que Tomlin se convierta en Vince Lombardi en cuestión de una semana, las cosas no van a cambiar. Pats por 8.

Rams (9-4) en Seattle (8-5): Evidentemente, este duelo no generó expectación hasta, tal vez, dos días atrás. Pero las apuestas no son menores. La división está en juego y ambos equipos vienen heridos.

Lo único que está garantizado en este momento es la intensidad. Los Seahawks podrían saltar del séptimo al tercer puesto de la Conferencia Nacional con una victoria en casa. Los Rams podrían dar otro paso a playoffs y asestarle un golpe mortal a su rival divisional si logran vengar su derrota de 16-10 de la semana cuatro.

Russell Wilson se mantiene como firme candidato a MVP por su capacidad de multitasking de mover a la ofensiva y poner puntos en la pizarra al mismo tiempo que corre por su vida. Eso no va a cambiar el domingo en Seattle.

Lo que necesitan los Seahawks para no dar un paso atrás en sus aspiraciones es repetir el truco de la semana cuatro. Frenar la carrera y generar intercambios de balón. Muchos. Claro que es más difícil cuando no cuentas con Richard Sherman y Kam Chancellor para el juego de “vuelta”. Pero tampoco los tenían cuando derrotaron a un ataque igualmente peligroso hace un par de semanas.

Jared Goff sigue siendo un quarterback joven, sin mucha experiencia y al que la bocota de los Seahawks y el ambiente en Seattle se le pueden meter en la cabeza. Por el bien de los Seattle, más vale que así sea. Seahawks por 1.

 Chargers (7-6) en Kansas City (7-6): En algún momento de la temporada, estos dos equipos decidieron intercambiar papeles. Los Bolts de inicios de campaña, los que encontraban maneras absurdas de perder, se convirtieron en esos Chiefs del ataque dominante y viceversa.

¿Cuándo ocurrió eso? No me pregunten, porque no me di cuenta. Nadie lo hizo. Pero actualmente los Chargers son el equipo más peligroso de esa división, uno al que no muchos quieren ver en playoffs (y aparentemente tampoco en Los Ángeles).

Han ganado cuatro juegos en fila, sí, concedido ante Nate Peterman, unos desangelados Cowboys, Browns y Skins. Nada que presumir. Pero cuatro de sus seis derrotas han sido por 10 puntos. COMBINADOS.

Por otro lado, los imparables Chiefs del inicio de 5-0 han perdido cuatro de sus últimos cinco juegos y seis de los últimos ocho, viéndose cada vez peor, particularmente en ataque. Alex Smith empezó a entregar balones, la defensiva empezó a regalar yardas y parece que Andy Reid utilizó su playbook como servilleta para limpiarse la salsa de bbq.

Los Chargers están jugando bien. Pero este es un juego importante. Es un juego importante fuera de casa. Y hay maderas que nunca agarran el barniz. Chiefs por 4.

Y para no hacer el cuento (más) largo, los TurboPicks:

Broncos (4-9) en Indianapolis (3-10): El equipo para el que no quiso jugar John Elway contra el equipo que quisiera no contar actualmente con John Elway. Broncos por 4.

Bears (4-9) en Detroit (7-6): Juego exclusivo para los que odian los sábados. ¿Nadie? OK, no lo vean. Lions por 8.

Dolphins (6-7) en Buffalo (7-6): Consejo de salud y cocina: La carne de atún se debe conservar congelada. Bills por 3.

Ravens (7-6) en Cleveland (0-13): No se le patea a nadie cuando está en el piso, pero tampoco podemos esperar toda la vida a que los Browns se levanten. Ravens por 10.

Bengals (5-8) en Minnesota (10-3): Lo más cerca que estarán los Bengals de una sede de Super Bowl en muchos, muchos años. Vikes por 9.

Jets (5-9) en New Orleans (9-4): Drew Brees es como Gabriel García Márquez y Bryce Petty es como León Felipe Girón. Más claro no puedo ser. Saints por 13.

Eagles (11-2) en NY Giants (2-11): Los Giants están más interesados en conservar ese segundo pick en el draft que en Nick Foles. Eagles por 9.

Cardinals (6-7) en Washington (5-8): Juego irrelevante, es decir, hecho a la medida para que Kirk Cousins se gane ese contrato. Redskins por 7.

Packers (7-6) en Carolina: Aaron Rodgers es un artista en lo que hace, Cam Newton a veces puede iluminar con crayones sin salirse de la raya. Packers por 3.

Texans (4-9) en Jacksonville (9-4): Los Texans pasaron de Deshaun Watson a T.J. Yates en cuestión de seis semanas y ustedes quejándose porque subieron cinco kilos en un año. Jaguars por 8.

Titans (8-5) en San Francisco (3-10): Por el puro gusto de calentar aún más la lucha de comodines en la AFC. Niners por 4.

Cowboys (7-6) en Oakland (6-7): En juego están los derechos por repetir el lema “Este es nuestro año” la próxima temporada. Raiders por 3.

Falcons (8-5) en Tampa Bay (4-9): A veces me pregunto cómo es que los Bucs tienen 4 triunfos, pero luego me acuerdo que le ganaron a Giants y Jets… y de lágrima. Falcons por 7

Eliminator/Survivor: Ravens. Los Browns son un cheque al portador.

La semana pasada: 8-8

En la temporada: 126-82

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